-No me gusta como te mira ni como te habla. Ni a la inversa.
-Lo siento. Me gusta como me mira y como me habla. Y a la inversa.
¿Cómo un hombre tan atractivo, inteligente y educado, tímido hasta la seducción y aun así potente puede estar solo?
-Te quiero ahora, y te querré siempre.
- Vaya, renunciarías a todo por tu esposa...
- Sí, ¿sabes? Lo haría, y encantado... si estuviéramos casados querría darle todo lo que necesitara. Cuidaríamos el uno del otro lo mejor posible. ¿Qué hay de malo en cuidar de una mujer? Ella cuida de tí.
- No te será fácil encontrar una mujer así hoy en día.
- ¿Ah si? ¿Eso crees? No lo sé, quizás caiga una estrella.
27 abril 2011
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